viernes, 20 de mayo de 2011

Un nuevo patrón de pensamientos para sanar


El estado anímico es el principal director de nuestra salud, mantener una actitud positiva ante cualquier situación es la clave.

Si al despertarnos recordamos que estamos atravesando una situación que nos hace sentir tristes, frustrados, enojados, esa información viaja por el sistema nervioso y divulga la noticia al resto del cuerpo. El cuerpo, como es obediente, responde de inmediato y la producción de leucocitos baja y cuesta más trabajo defendernos ante cualquier agente patógeno, bacteria, virus, hongo o parásito. Lo que es peor, los órganos se debilitan y comienzan a trabajar deficientemente. Existe relación directa entre el síntoma de la enfermedad con el estado de ánimo que mantenemos.

Para empezar a sanar es importante asistir al especialista, realizar un diagnóstico y, de ser posible, respaldarlo con estudios de laboratorio. Posteriormente preguntarnos ¿por qué permito tener esa enfermedad?, ¿en qué situación emocional me encuentro?, y ahí encontraremos las respuestas.

Por ejemplo, una de las causas probables de las alergias sería la negación del ser, no aceptar quiénes somos.

Amigdalitis: no poder defendernos ni expresar necesidades, emociones reprimidas, creatividad sofocada.

Asma infantil: miedo a vivir.

Colesterol alto: obstrucción de la alegría, algo impide ser felices.

La cura está en no permitir sentimientos ni pensamientos negativos hacia nosotros mismos ni hacia nada en el universo. Pero como la sociedad actual no nos enseña a amarnos incondicionalmente, ésta tarea se vuelve difícil. Por eso podemos apoyarnos creando nuevos patrones de pensamientos, pronunciando oraciones positivas que nos ayudarán para cada padecimiento. Éste será un buen comienzo.

Para alergias, la oración a pronunciar sería algo así: “El mundo es seguro, amable, estoy seguro y en paz con la vida.”

Amigdalitis: “Fluyo libremente, puedo expresarme con amor y dulzura, satisfago mis necesidades.”

Asma infantil: “Este niño está seguro, es deseado y amado.”

Colesterol alto: “Elijo amar la vida, mis conductos de alegría están abiertos, fluyo con amor.”

El Tao. ¿Medicina alternativa?


¿Se podría incluir al Tao como una medicina alternativa? Tendríamos que comenzar por definir cada uno de estos conceptos y encontrarles una relación objetiva.

Medicina, de acuerdo a una mezcla entre definición precisa y saber popular, es lo que cura, tiene que ver con el ejercer un conocimiento técnico para el mantenimiento y recuperación de la salud. Lo alternativo remite a lo que está fuera de lo convencional. Lo convencional en la medicina está relacionado a lo científicamente comprobado y reconocido institucionalmente por la mayoría delos países y que a su vez otorgan certificados profesionales a nivel público y oficial. Fuera de estos límites, es considerado alternativo.

Técnicamente, el Tao no es una medicina según lo dicho anteriormente. En realidad no es una práctica, ni una religión, ni una doctrina, ni una filosofía. No tiene un líder específico, ni templo, ni método, ni moral. Se puede decir que es nada y, por eso mismo, la aceptación de todo. Sólo se puede decir que, para quién se le acerca, es una forma de vida de aceptación, por lo tanto, de armonía.

Dice su primer Verso, “El Tao que puede nombrarse no es el Tao eterno”. (http://servisur.com/cultural/laotse/eltao.html) El nombrar significa, precisamente, un significado, por lo tanto, un encuadre, una limitación. Lo que es, pero también lo que no es. Esto sí, esto no. Seguido de juicios, prejuicios, luego discriminación, confrontación, contraposición. Terminando en diferencias de criterios, de formas, generando desentendimientos, ansiedades, frustración desarmonías… enfermedades…

A la inversa, llegamos con el Tao, según dijimos, a la armonía. La armonía trae salud, la salud prosperidad, equilibrio. ¿Llegamos entonces a la conclusión: quién se acerca al Tao se cura? ¡Entonces es una medicina! Se llega a un conocimiento práctico, aunque quizás no técnico, “para el mantenimiento y recuperación de la salud”.

Sólo se puede asegurar lo que se experimenta. Conocí el Tao, lo comprendí, lo internalicé, trato de vivirlo, y me siento mucho mejor.


Socioterapia, alternativa de atención educativa


La primera pregunta que aparece cuando una palabra compuesta finaliza con terapia es: “¿cura?” Prefiero comenzar por esta característica para diferenciar este tipo de atención terapéutica de las demás por su posicionamiento ante el cliente. De acuerdo a su definición, no. No cura, sino que capacita. Enseña, muestra, instruye, ilustra, forma, informa, prepara. Pero desde el punto de vista de muchos pedagogos alternativos, sí. Porque se parte de aceptar cualquier acción pedagógica como terapéutica. Y viceversa.

La pregunta que sigue, siempre desde el punto de vista del cliente, es: “¿quién?” El terapeuta social puede ser, un trabajador social o un sociopedagogo, ambos tienen la capacitación necesaria para la “atención de personas o grupos con dificultades interpersonales e intragrupales de índole social, es decir, de convivencia”, de acuerdo a la definición que nos aporta José Luis Zamora, licenciado en Servicio Social. (http://www.margen.org/articu/socioter.html)

Suena muy atractivo y muy prometedor, tanto para la oferta como para la demanda. Quién no tenga dificultades de convivencia que arroje la primera piedra… Atractivo para los clientes principalmente porque no es una terapia como las tradicionalmente conocidas, en las que se escarba entre incómodos traumas, complejos y emociones dolorosas que producen resistencias, se trata más bien de estrategias de cambios de hábitos y cambios cognocitivos puntuales que brinden una adecuada capacitación social, posibilitando una saludable evolución personal y social.

Según el lenguaje actual, la socioterapia sería un cambio de chip, un reseteo, una reprogramación. Dirigida a desechar lo más que se pueda programaciones que no sirven más que para crear conflictos traducidos en reacciones violentas, suposiciones negativas y tantos malos hábitos de costumbres y actitudes. Si las terapias psicológicas no son de su agrado o no han sido útiles investigue en su comunidad posibilidades de acceder a este tipo de atención, seguramente encontrará especialistas en relaciones sociales deseosos de ayudar.

Logoterapia. ¿Por qué es una alternativa?


Alternativa a métodos de análisis psicológico. Comparada con el psicoanálisis, la logoterapia es un método menos retrospectivo y menos introspectivo. Es decir, menos hacia atrás y hacia adentro. Mira más bien hacia el futuro y hacia lo que lo sustenta, más explícitamente, hacia los cometidos y sentidos que tenemos por realizar.

Etimológicamente, logos es una palabra griega que equivale a “sentido”, “significado” o “propósito”. La logoterapia, entonces, se centra en el significado de la existencia, así como en la búsqueda de dicho sentido por parte del sujeto. Las preguntas entonces dejan de ser ¿por qué llegué hasta aquí?, y se reemplazan con ¿por qué continuar aquí?

Su creador, el doctor Víktor E. Frankl, cuenta que muchas veces utiliza entre sus intervenciones, luego de escuchar dificultades y padecimientos de sus pacientes, la pregunta “¿Por qué no se suicida?”. Y luego extrae de las respuestas una orientación para la psicoterapia a aplicar. (1)

Pero la característica que quizás más se evidencia como alternativa de atención es el hecho de que se desentiende de todas las formulaciones de tipo círculo vicioso y de todos los mecanismos de retroacción que tan importante papel desempeñan en el desarrollo de las neurosis. Así se termina con el usual sistema de justificaciones ensimismadas del neurótico, que vuelve una y otra vez sobre lo mismo, reforzándolo en vez de buscar liberación.

Esto me recuerda imágenes y conceptos del libro “El Secreto” de la ley de atracción: atraes (y sigues atrayendo) lo que quieres, pero también lo que no quieres, si lo continúas repitiendo en palabras, pensamientos o imágenes una y otra vez.

Dicho más simple, deja de mirar el pasado y su dolor, mira hacia adelante y concéntrate en motivos por el cual seguir: pareja, hijos, un libro, un proyecto original… pero por sobre todo, busca un profesional idóneo que te oriente en este camino alternativo.

(1) El hombre en busca de sentido. Víktor E. Frankl, Edic. Herber, decimoséptima edición 1995.